miércoles, 17 de julio de 2013

El plagio de Arturo Pérez-Reverte

No hay nada como ser famoso, adinerado o notable en general para llevar tras de sí una nube de moscones cojoneros que incordian con el fin de conseguir un beneficio.
 Y estás siempre en el punto de mira, acechado como palomo incauto, desde cualquier rincón oscuro.

Del mismo modo que cuando el conejo asoma las orejas, los aprovechados están dispuestos a disparar a ver si cobran pieza.

Pero don Arturo no es Ana Rosa Quintana, y no creo que haya caído en el pozo de la falta de inspiración, porque por lo que sé de él, sigue la máxima de mi paisano Pablo Ruiz Picasso, "cuando la inspiración llegue, que te encuentre trabajando".
Nadie más que él sabe cuántas novelas o relatos se han quedado en su cabeza y cuántos han llegado a ser un borrador que luego ha ido a la papelera, ya sea la de toda la vida o la del ordenador.

Uno de los escritores más prolíficos de la historia, Stephen King, tiene la virtud de escribir siempre situando la acción en su estado (Maine, Estados Unidos de América) y si puede en su pueblo. Pero en su novela "Un saco de huesos" es donde trata el tema del bloqueo del escritor, aunque lo utiliza como una excusa para plantear una historia como siempre, inquietante y sorprendente. Y es claramente autobiográfica, siempre hay en todas las novelas de un autor gran parte de él mismo, no solo de su personalidad, sino de lo que ha vivido y mamado en su vida.

No creo que un trabajador que se curra una novela en las bibliotecas y viajando a los lugares para documentarse ampliamente, realizando una labor de investigación casi siempre de marcado estilo periodístico, haya hecho un simple plagio.

Si hay algo de similitud, puede ser sencillamente una historia parecida. O que esté inspirada en lo mismo. De ésas hay montones. Es como comparar "Moby Dick" con "20.000 leguas de viaje submarino". En ambas novelas hay un capitán un poco raro y un arponero, van en un barco, pero... no tienen nada más que ver. Es decir, ¿hasta qué punto es un plagio? El de Ana Rosa Quintana fue flagrante porque había páginas enteras literalmente idénticas. O sea, "copiar y pegar" descaradamente. Y claro, la culpa era del "negro" que  hacía el trabajo. Por favor.

En este caso como don Arturo es un escritor de renombre, se tira mierda y se menea la cosa, y como se va asentando, se remueve de nuevo. Y para acabar el desbarajuste, la justicia que en este país es bastante dudosa, hace lo que mejor sabe, que es liarla aún más. Y hay 3 sentencias en las que se dice que no hubo plagio y una en que se dice que sí.

Lo que no entiendo es por qué don Arturo ha pagado la multa impuesta en la sentencia desfavorable. Probablemente, para acabar con el tema, pero creo que si realmente es inocente debería seguir batallando, porque así le da argumentos a su castigador para seguir dando la vara.

Pero una cosa está clara, si en noviembre de 2012 se dictó sentencia y don Arturo pagó lo que le impusieron, ¿a qué viene ahora remover la historia? Está claro que para sacar más beneficio.